Federico Guillermo Enrique Alejandro de Humboldt nació en Berlín, Alemania, el 14 de septiembre de 1769, en el seno de una familia de la nobleza prusiana. Recibió una educación esmerada y dirigida por profesores privados muy notables. Estudió filosofía, física, idiomas, grabado y dibujo; y para complacer los deseos de su madre, estudió también administración.
A los 16 años estudió botánica con el naturalista Blumenbach. Conoció a Jorge Foster, quien le transmitió las ideas liberales de su tiempo y lo entusiasmó para comenzar a conocer el mundo a través de viajes de investigación. También hizo amistad con Aime Bonpland, un talentoso joven botánico y cirujano francés con quien viajó a las colonias españolas en América. Con el permiso del gobierno español zarparon en 1792. Esta expedición de científicos que llevaba pesados y delicados instrumentos de medición, viajó por Cuba, México y Sudamérica e incluyó una escala en las Islas Canarias.
La travesía por el Atlántico se prolongó durante 40 días. Debido a una epidemia en el barco, éste se dirigió a Venezuela, y Humboldt y sus acompañantes quedaron fascinados por las bellezas de sus costas. Se dedicaron a recolectar y estudiar plantas, animales, rocas y otras muestras. En muchas ocasiones, tuvieron que luchar contra una naturaleza hostil.
Humboldt contribuyó al desarrollo de la cartografía moderna al levantar mapas físicos de algunas de las regiones visitadas de América. Sus amplias descripciones y excelentes dibujos de campo, permitieron catalogar con precisión algunas especies nuevas y posteriormente publicar sus investigaciones.

El 15 de febrero de 1803, Humboldt viajó por mar hacia Acapulco, México, en donde permaneció hasta el 7 de marzo de 1804. Durante su estancia en México pidió a las autoridades permiso para ver la piedra de la Coatlicue, que por aquel entonces estaba enterrada en la Real y Pontificia Universidad, en la ciudad de México. Regresó a Europa el 3 de agosto de 1804.
Como resultado de su esfuerzo, Humboldt recopiló gran cantidad de datos sobre el clima, la flora y la fauna de las zonas por las que viajó, determinó longitudes y latitudes, medidas del campo magnético terrestre y estadísticas de las condiciones sociales y económicas que se daban en las colonias españolas en América.
Humboldt fue uno de los más grandes sembradores de ideas científicas, sociales, políticas, antropológicas y lingüísticas, pues dictó importantes conferencias, que agrupaban a un público de los más diversos estratos intelectuales, sociales y económicos. Su gran obra final Kosmos, o la "Idea general de una descripción física del Universo", representa una síntesis filosófica de todos los conocimientos de su tiempo.
El 6 de mayo de 1859 se apagó esta vida extraordinaria.